Mi ático lunar abandonado: enero 2013

domingo, 27 de enero de 2013

No la dejes morir

'Ya se ha ido' pensé. El viaje entre gestos de cariño, abrazos forzados y palabras vacías que se pronuncian con toda la buena intención tras un suceso como aquel no hubieran mitigado el profundo dolor de mi ser, sin embargo, su completa ausencia era como una losa que apretaba mi pecho. Nadie decía nada, nadie había realmente, nadie en el cementerio, nadie lo notaba. Y pese a todo, yo lloraba.

Aunque tardaron en llegar, llegaron. Conforme el tiempo pasaba, fueran horas, quizás días, algún que otro venía, presentaba sus respetos, dejaba su pluma sobre la tumba y, dejándome llorar sin pausa, se marchaba.
Otros dejaban sus libros, nuevos, sin estrenar, que fueron apilándose uno sobre otro, alrededor del lugar donde mi amada descansaba.

Cuando ya no quedaba en mí una lágrima que darle, el sonido de una risa me despertó.
Perdido entre miles de libros, ente laberintos de historias olvidadas, luché por encontrar aquella risa. Y mi obstinada voluntad encontró a un niño fuera de aquellos muros de letras, jugando.
Tenía un palo en la mano y lo usaba como espada, una percha en la otra, y un parche de pirata en el ojo derecho. Y reía mientras jugaba...

Entonces comprendí que equivocado estaba yo. Yo y todos los demás que habían presentado sus respetos. Pues la creatividad, aunque parezca tal no muere, nunca muere. No mientras nosotros no queramos.

jueves, 3 de enero de 2013

En la cornisa

Me marea mirar hacia abajo. Siempre he tenido vértigo. No se si seré capaz de hacerlo después de todo. Pero es lo que merezco, no me queda otra. Confío de corazón en que no haya castigo eterno, a pesar de las leyendas, de los rumores, a pesar de la reputación que me he ganado, a pesar de que la gente que me conoce teme nombrarme, tengo miedo. Miedo como el que he causado, temor, un miedo tan extremo que me paraliza, un miedo que me hiela la sangre. 
Y sin embargo aquí estoy, a un paso de comprobar qué es cierto y qué falso del misterio de la muerte. La deuda que pagan todos los hombre. La deuda que he cobrado ya a tantos en mi historia. No tendría que haber sido así, pude elegir, y ahora, y ahora mi hija a muerto por mi culpa. 
Pensar en ella me enloquece completamente, ¿por qué? ¿por qué? ¿POR QUÉ? Mi voz se quiebra completamente y termina en un sollozo lastimero, caigo de rodillas y comienzo a temblar, debo de dar pena, por suerte no hay nadie para verme en esta azotea, al gran Connelly, asesino de asesinos, al rey de la calles. 
Las nubes han oscurecido la tarde y dentro de poco acompañarán a mi solitario sollozo con la lluvia. Tengo frío pero no me importa, ya no puedo sentir, no como antes, ella era mi corazón, si es que alguna vez tuve de eso. Los recuerdos me asaltan como dagas dispuestas a retorcerme aún más en mi dolor. 

miércoles, 2 de enero de 2013

Para las visitas

Te doy la bienvenida a mi ático lunar. Hacía mucho que no venía por aquí, así que siento mucho el caos de oscuridad que vas a encontrarte nada más cruzar el umbral. Está todo lleno de polvo y muy, muy desordenado, incluso para mí. No sé muy bien por qué habrás venido, pero ten claro que estás invitado/a. Las diversas estancias de mi ático están repletas de hojas y hojas desubiciadas con historias y versos que ansían ser leídos y llevados a término, sea éste bueno o malo. Espero que las historias que aquí leas y los poemas que descubras te apasionen tanto como a mi y te llenen lo suficiente para olvidar dónde estás, entre el caos de un lunático.