Mi ático lunar abandonado: El traje más adecuado

miércoles, 15 de mayo de 2013

El traje más adecuado

Se puso los pantalones. Abrochó los botones de su mejor camisa de seda con cuidado. Se colocó el cinturón. Los gemelos de plata que le habían regalado por el ascenso serían perfectos para ese día. Sacó del armario la corbata gris de Loewe y se echó colonia. Se apretó el nudo de la corbata  frente al espejo y se colocó la chaqueta, como todas las mañanas. 

Se miró, tratando de recordar la primera vez que se puso un traje. Curiosamente lo primero que vino a su memoria fue una fiesta de cumpleaños hacía muchos años, cuando él aún era un niño, en la que se puso el traje de Superman. Le hizo gracia verse vestido con ese traje de colores tan llamativos. Sonrió con cierta nostalgia. En ese entonces quería salvar el mundo. Menos mal que ácabó por entender que eso era imposible, y olvidando sus sueños absurdos de niñez, busco trajes más adecuados para su futuro. 

De pronto salió de sus pensamientos, algo andaba mal. Había apretado demasiado. Se estaba empezando a asfixiar. Su reflejo forcejeaba con la corbata, con el rostro completamente rojo. Intentó pedir auxilio pero no conseguía articular palabra alguna. Los ojos se le salían de las órbitas mientras buscaba algún objeto con que cortarla, pero no había nada. Cayó sobre el lavabo buscando el aire, agarrándose para no desplomarse en el suelo. Poco a poco, sus pulmones se quedaron vacíos, el reflejo de su rostro se difuminó y su mirada quedó perdida, carente de brillo. Se había ahogado en su propio conformismo. Algo natural pues, al fin y al cabo, con trajes como aquel también se entierran a los muertos.

1 comentario :

  1. ¡Mañana leo la entrada! ¡De verdad!
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