Mi ático lunar abandonado

martes, 17 de septiembre de 2013

Nunca más

La protagonista de esta historia tiene mucho que contarnos, ¿estaremos dispuestos a atenderla?

No puede ser, maldita sea-pensó asustada.-¿Por qué?-No podía entenderlo, qué vergüenza, ahora que salía de casa por vez primera comprendía porque había estado tanto tiempo encerrada en aquel desván. Todas las miradas se fijaban en ella, la señalaban, se reían. Estaba a punto de ponerse a llorar.Nerviosa echó a correr, apartando lo que a su paso encontraba. En su camino veía las caras de burla en cada esquina, sonrisas maliciosas que comentaban entre ellas, escuchó carcajadas. Al pasar por un parque infantil, los que allí estaban le empezaron a tirar arena a la cara. No sabía qué hacer. Las lágrimas eran su únicas acompañantes en esa carrera, en su huída del mundo. Siguió corriendo, tapándose el rostro con las manos, corrió hasta que no pudo más y se refugió en un oscuro callejón donde recuperó fuerzas y siguió llorando hasta que no quedaron en ella más lágrimas.
No sabía cuanto tiempo habría pasado, ni cuán lejos de su casa estaba. Tenía miedo, y no comprendía nada. La noche cubrió el cielo con sus miles de estrellas pero a ella le dio igual, no podía levantar la mirada del miedo que tenía.
-¿Te has perdido?-Alguien le preguntó.
-Déjeme-dijo con una voz temblorosa.
-Yo puedo ayudarte.
-¿Cómo? Todos me han abandonado, he sido repudiada.
-Con un regalo. Ten-le dio una cajita de pequeño tamaño-Buena suerte.
El misterioso hombre desapareció entre las sombras. Ella no perdió tiempo y abrió la caja. Al hacerlo cayó una nota de su interior:

"Eres demasiado grande para mí. Lo dejo en tus manos."
Pd: por atrás borra.

¿Por atrás borra?-Se preguntó. La respuesta estaba en la caja. Sacó el pequeño objeto de su interior y lo alzó feliz. Un lápiz. Un lápiz con goma de borrar. ¡Por fin podría acabar su historia! Era la dueña de su destino, ¿una novela inacabada? Nunca más.

sábado, 31 de agosto de 2013

¡Sorpresa!

-¡FELICIDADES!-gritamos todos a la vez. Él se rió y se puso a dar las gracias y a saludarnos a todos.
Alguien conectó la música, unos se pusieron a bailar y otros a charlar. El homenajeado paseaba por la terraza decorada para él con una sonrisa en el rostro, impresionado. La gente reía y el ambiente era perfecto. Atrás quedaba la preparación y los agobios, había merecido la pena, porque todo salió bien.
Fue genial, irrepetible, todos disfrutamos muchísimo, tanto, que sin apenas darnos cuenta la noche llegó a su fin y la fiesta terminó. Me fui a dormir contento e ilusionado, con una sonrisa en el rostro.

Al día siguiente me desperté cansado, pero tenía mucho que hacer, hablé con mis amigos y lo preparamos todo.

Unas cuantas horas más tarde gritamos todos a la vez: ¡FELICIDADES!. Él se rió y se puso a dar las gracias y a saludarnos a todos.El homenajeado paseaba por la terraza decorada para él con una sonrisa en el rostro, impresionado. La gente reía y el ambiente era perfecto. Atrás quedaba la preparación y los agobios, había merecido la pena, porque todo salió bien.
Fue genial, irrepetible, todos disfrutamos muchísimo, tanto, que sin apenas darnos cuenta la noche llegó a su fin y la fiesta terminó. Me fui a dormir contento e ilusionado, con una sonrisa en el rostro. <<Feliz cumpledías amigo mío>> pensé antes de sucumbir al sueño.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Volando

-¿Has volado alguna vez?- preguntó el niño emocionado
-Sí, por supuesto.-contestó el hombre, muy seguro de sí mismo.
El chico puso los ojos como platos y se quedó boquiabierto. Ese señor había volado. ¡Que emocionante!, tenía tantas cosas que preguntarle. Empezó por lo primero que se le ocurrió.
-¿Cómo son las nubes por dentro? ¿Son de algodón de azúcar como las que vende Marisa?
El hombre apartó la vista del periódico y sonrió.
-Las nubes por dentro son gotitas de agua, muy pequeñas. En cuanto a si saben a algodón de azúcar nunca las he probado.
El niño no cabía en su asombro, ¡gotitas de agua! ¡El tenía de eso en casa! Pero lo que más le llamó la atención es que aquel hombre que volaba nunca hubiese probado las nubes.. <<¡Qué bobo!>> pensó, y se le escapó una risita.
-Oiga señor, ¿y cómo es el sol de cerca?
El hombre desistió definitivamente en su lectura de las mentiras del día y se centró en el niño.
-El sol de cerca es, déjame que piense...Enorme, y amarillo.
-Alaaa... Señor, yo también quiero volar. ¿Puedo?
El hombre rió de nuevo.
-Claro que sí muchacho ¿Tienes billete?
-¿Billete?
-Para volar quiero decir.
El niño volvió a reírse.
-Pero que bobo eres, para volar lo que hacen falta son alas.
El hombre le miró a los ojos, llenos de ilusión, y sonrió.

miércoles, 19 de junio de 2013

Abre los ojos

Se montó en aquel viejo autobús verde tiritando de frío, como cada mañana desde hacía algún tiempo. Pagó su billete y se sentó cerca de la puerta trasera sin levantar la mirada. Una vez en su asiento se frotó los hombros para entrar en calor y tosió sonoramente. Abrió la mochila y sacó su móvil, conectó los cascos, se los puso, cerró los ojos apoyada en la ventana y le dio al play.

Se acomodó escuchando a su cantante favorito implorar por un amor que nunca llegaba.  Conocía la canción de memoria, y le encantaba. Empezó entonces a pensar en el amor. Y se dejó llevar por la imaginación. Aunque quizás era un poco tonto, y en verdad con su edad no tendría que pensar esas cosas, confiaba en que se encontraría al hombre de sus sueños, protagonista de tantas películas, en un momento inesperado, cuando más lo necesitase. Imaginaba ese encuentro de mil y un maneras: tal vez chocarían al salir del supermercado, tirando las bolsas de la compra, y puede que entonces se rozasen sus manos, recogiendo; o tal vez en una fiesta, entre el caos de la pista de baile sus ojos se cruzarían con los de él, apagándose todo lo demás...Soñó despierta un rato más, luego abrió los ojos, estaba llegando a su destino, apretó el botón de parada y se fue sin mirar atrás. 

Desde el bus, sentado justo detrás de donde ella había estado soñando con encontrar el amor, la siguió con la mirada un muchacho joven, con una sonrisa triste en su rostro. 'Si me tanto me buscas, ¿por qué no abres los ojos?' suspiró.