Mi ático lunar abandonado

lunes, 23 de diciembre de 2013

Telón

Atrás quedaban los ensayos y la preparación. Las risas, las conversaciones, los agobios...Todos listos, nerviosos, inquietos, todos juntos. Por fin iban a poder mostrar lo que tanto habían trabajado. Los conocidos ahora eran amigos, los amigos, hermanos. 

Han pasado meses desde el primer ensayo y ya no se puede hacer más. Los directores, responsables, sufren pequeños ataques de nervios. Cada actor demuestra su inquietud de un modo distinto: algunos fuman, otros dan golpes en el suelo con el pie sentados en alguna silla, un par dicen tonterías y muchos han perdido la capacidad de hablar, los más perfeccionistas se quejan y repasan el papel entre bastidores...

Ya ha llegado el momento, anuncian el nombre de la obra que representan y todos en el escenario contienen el aliento. Son ahora mensajeros del olvido, portadores de la calma que hará a los presentes centrarse en la ficción y reír y soñar más allá del día a día. Van a transportar sus almas desde la cómoda butaca a la habitación 421 del Guillermo Hotel, donde juntos, disfrutarán de seguir vivos con cada carcajada.

Gracias a todos

jueves, 12 de diciembre de 2013

Conversaciones con mi buena amiga


[...]
-y...qué pasa los martes?
-Los martes llueven estrellas!
Pero de las bonitas, no de las que hablan en los documentales. Llueven estrellas felices, cansadas de mirarnos desde lejos, cegadas por la belleza de nuestro incierto paseo.
Y los afortunados que en esa lluvia decidan mojarse y soltar el paraguas, esos podrán volver a soñar que son estrellas y que ven miles de historias preciosas desde su ventana, en lo alto del universo.
Historias maravillosas, historias conmovedoras, de sueños e ilusiones, de batallas, de doncellas en apuros! De grandes y bellos parajes y de grandes amores.
Y son esas historias las que las hacen brillar! Pues sus protagonistas tienen fuerzas para seguir adelante, fuertes convicciones y sinceros sentimientos. Tienen una causa,tienen sed de aventura.
Y música en sus venas.
-Todo cierto! jajajaja
Pero..Mhhh
a qué hora vas a ir a estudiar?
[...]

Gracias por el paseo.
Por todo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Confía

Fundido en la lluvia la tarde recorro. No me detengo en mi camino. Un rayo rasga el cielo y un trueno lo sigue. Camino con prisa, las nubes me alcanzan con cada gota. El abrigo hace poco, tirito de frío. No hay nadie en la calle. Llueve con fuerza. 
Lo cierto es que no me esperaba esto. Me esperaba un día luminoso, frío pero con luz, no la tormenta en la que camino. Un día agradable, un día esperanzador, un día de sonrisas externas e internas. La tormenta no da tregua, tengo el pelo empapado y el corazón en un puño.
En mi cabeza resuena "¿Qué estás haciendo?". "Vuélvete a casa" se queja mi ser "Estás perdiendo el tiempo". El viento me empuja y se pone en mi contra. La lluvia me corta. Tengo miedo. No sé qué hacer, igual volver es lo más acertado.
Entonces a lo lejos veo una luz brillar, plateada, preciosa, guiando mi camino. Una luz compañera, una luz singular.Miro al cielo y sonrío contento a la Luna. Llego a tu puerta y tomo aire.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El regalo inmerecido

Se alzaba orgulloso entre la desordenada habitación. Mostrándose tal cual era, alegrando a su dueño cada mañana. Era hermoso. Un regalo de los mejores, para él, completamente inmerecido. Eso era arte, arte regalada, una carta de admiración escrita a pincel. Un obsequio de un amigo, un pedazo de su alma plasmado en aquel lienzo. 

Aquella carta de admiración y agradecimiento tan única constaba de dos elementos principales, y de varios meses de trabajo. El primero, un pergamino en blanco, impaciente, dispuesto a transformarse en una hoja más de aquel mediocre intento de escritor para el que había sido creado. A su lado, orgullosa, una pluma en su tintero, descansando, esperando el tacto de los dedos adecuados, como aquella espada que esperó a las manos oportunas para salir de su roca, esperando para hacer historia, para crear historias. Goteaba en esa tinta tanta poesía, tanta magia, tantas obras inacabadas, tantos quebraderos de cabeza, tantos escritos desechados...

El cuadro era una provocación diaria para su dueño, un recordatorio, una palmada cariñosa, una llamada de atención...Y todo él estaba plasmado con la esencia del pintor, con su personalidad, desde el marco hasta la firma. Un hombre que valoraba a un escritor novel, que tenía esperanzas en que continuara su obra, que creía en su amigo.

Me gustaría poder decir que aquel pintor tenía razón al confiar en la perseverancia del joven, pero esa historia aún no está escrita. Aunque, pensándolo bien, teniendo pluma y papel ¿qué más se necesita?


Gracias